El impacto de los data centers que se siente en la piel
La instalación de data centers a hiperescala para la IA puede estar creando islas de calor y microclimas propios. Pronto uno de ellos podría llegar a tu barrio.

Lais Martins
MAY 19, 2026 • 5 min

Se ve, se escucha. El impacto de los data centers de inteligencia artificial se percibe de distintas maneras, sea en el agua sucia que sale de los grifos, en el ruido continuo generado por el trabajo incesante de las máquinas, en la factura de luz que aumenta cada mes. Pero hay un impacto que se siente en la piel: el calor.
Un estudio científico publicado en marzo por investigadores de Asia y Europa encontró que un data center de IA puede elevar en promedio 2 °C la temperatura de la superficie terrestre luego de entrar en funcionamiento. Estimaron que este aumento, al que llamaron «efecto isla de calor de datos», puede extenderse hasta 4,5 kilómetros alrededor de la instalación, afectando incluso a quienes no son vecinos inmediatos. Según el estudio, el impacto potencial alcanza a más de 340 millones de personas.
Los investigadores citaron tres ejemplos, dos de ellos en Latinoamérica. La región del Bajío mexicano, donde se encuentra el hub de Querétaro, registró una tendencia de aumento de 2 °C en los últimos 20 años. Los estados brasileños de Ceará y Piauí, que concentran varios data centers, también mostraron una tendencia de aumento en el rango de 2,8 °C.
Una investigación del medio uruguayo Amenaza Roboto publicada en abril llegó a una conclusión similar: desde que un data center de Antel, la empresa estatal de telecomunicaciones de Uruguay, comenzó a operar en 2016 en Pando, una ciudad cercana a Montevideo, la temperatura ha subido 2,1 °C en comparación con el entorno.
Lo que está en juego
🥵 La carrera de la IA podría agravar el calor en nuestros barrios. El data center de Antel es apenas un anticipo de lo que está por venir. Y es que es cinco veces más pequeño que el complejo que Google construye a 11 kilómetros de allí, en Ciudad de la Costa. Lo mismo ocurre en el resto de Latinoamérica: mientras que en Estados Unidos la instalación de data centers a hiperescala está más avanzada, aquí todavía estamos en los inicios de la ola, con proyectos anunciados o en su etapa embrionaria. La mayoría se vincula a empresas estadounidenses, que llegan en busca de tierras y recursos baratos.
Ya está claro que estos data centers tendrán un papel en la crisis climática. En el estudio de los investigadores asiáticos y europeos, se menciona que las islas de calor de datos pueden generar zonas de microclima local. Y sabemos que cuando el clima cambia, todo cambia, desde la fauna hasta la flora. Los cambios de temperatura, aunque sean pequeños, pueden ser cruciales para la supervivencia o no de algunas especies animales o vegetales.
Hay otra especie que sufre mucho con el aumento de la temperatura: la humana. En nuestra región, la temperatura media está subiendo cada año debido a diversos factores asociados a la crisis climática. Los data centers se suman como un factor que calentará aún más nuestros barrios.
❤️🩹 El aumento de temperaturas pone en riesgo la salud, el trabajo y toda la economía. El calor tiene repercusiones en la salud mental y física de las personas, además del impacto en el trabajo y, por consiguiente, en los ingresos. Los trabajadores que por sus actividades están más expuestos a los fenómenos climáticos, como los repartidores, se encuentran entre los más afectados. En América Latina, se estima que este grupo asciende a cerca de dos millones de trabajadores.
Pero el calor no discrimina y afectará a todos, incluso a los empresarios. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que su impacto en la productividad podría convertirse en la peor consecuencia económica del cambio climático. Según sus estimaciones, para el 2030 las altas temperaturas podrían reducir las horas de trabajo en América del Sur en una magnitud equivalente a la pérdida de 1,6 millones de empleos a tiempo completo.
También hay otros impactos en la economía. Además del trabajo, esto incluye los costos relacionados con la salud pública, ya que más personas pueden necesitar atención médica por la exposición al calor, y las facturas de energía, con sistemas eléctricos nacionales sobrecargados por la demanda de aire acondicionado y la presión del consumo de los data centers.
💼 Una regulación laxa que facilita la instalación de data centers sin considerar a las comunidades. Lo más preocupante es que las agencias reguladoras del medio ambiente, responsables de verificar impactos como este, parecen inertes o impotentes ante la llegada de estas infraestructuras, sometidas a la voluntad política de los gobernantes.
En Uruguay, según el reportaje de Amenaza Roboto, ninguno de los estudios ambientales presentados por Google para sus data centers tiene en cuenta el efecto de isla de calor. La autoridad ambiental, por su parte, tampoco exigió nada al respecto.
Cuando periodistas del medio estadounidense SFGate preguntaron a la agencia de protección ambiental de Estados Unidos sobre el estudio de las islas de calor causadas por los data centers, la agencia respondió que, bajo la actual administración, planea cumplir con el objetivo del presidente Donald Trump de convertir a EE.UU. en «la capital mundial de la IA».
Queda por ver si Estados Unidos será realmente la capital mundial de la IA. Nuestros países, por su parte, van camino de convertirse en islas de calor de data centers creados para servir a esa carrera.
🤔 La pregunta que nos hacemos: ¿Es justo que la gente y nuestros fondos públicos sufran las consecuencias de esas infraestructuras que benefician a tan pocos?
¿Qué podemos hacer?
- No se trata de estar en contra de los data centers. Se trata de cuestionar si estos son los data centers que queremos y necesitamos. En Brasil, el Núcleo de Tecnología del Movimiento de Trabajadores Sin Techo, un movimiento activista por el derecho a la vivienda, está poniendo en marcha un proyecto para construir su propia infraestructura crítica con un data center soberano. El objetivo es «liberar a la gente de la conectividad privatizada y restringida y crear espacios para construir la lucha». Construirán la infraestructura física, con servidores propios, para alojar sus propias soluciones, sin tener que delegar este servicio a una gran empresa tecnológica.
- ¿Qué sucede cuando se delegan decisiones que deberían ser de los humanos a un algoritmo de IA? Un trabajo conjunto entre Africa Uncensored y Lighthouse Reports investigó un modelo empleado por el gobierno de Kenia para decidir cuánto debería pagar cada familia por el acceso a la salud. El sistema toma en cuenta preguntas sobre la composición familiar, el tipo de vivienda e incluso si la familia cuenta con un inodoro. ¿La conclusión? A las familias pobres se les cobra de más, mientras que los ricos pagan menos de lo que deberían.
- Y si recién te estás sumando a la conversación sobre los data centers, te recomendamos un episodio del podcast brasileño Ciência Suja para brindarte más información y reflexionar sobre si vale la pena darlo todo por estas infraestructuras.

Lais Martins
São Paulo 🇧🇷